Diferenças entre "el" e "lo" em espanhol

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Registrado em: 05/03/2012

Gostaria de compartilhar com meus amigos, um diálogo sobre o uso de "el" e "lo"; tema bastante confuso para nós brasileros
Vamos a la entrevista
EL: —Buenas tardes, don LO. ¿A usted no le molesta que los alumnos lo confundan conmigo?
LO: —¡Claro que sí! Me pareció muy buena idea que pudiéramos encontrarnos y aclarar estos líos queno acabo de entender por qué ocurren.
EL: —Bueno, al fin y al cabo, ¿quién es usted?
LO: —Soy un “ser” propio de la lengua española. No cambio de “figura”, mantengo siempre la misma apariencia. No tengo una familia como usted.
EL: —Es verdad. ¡Yo me adapto para acompañar al objeto o la persona que quiero designar, individualizar o concretar. Por ejemplo: el hombre, la mujer, los niños, la tierra, las flores, etc.
LO: —Sin embargo, “mi alma” es amplia, colectiva, abstracta, nada personal.
EL: —No empiece a divagar, por favor. Explíquese mejor.
LO: —De acuerdo, ¡no sea tan impaciente! Nunca me acerco a sustantivos como usted, convivo con adjetivos, adverbios y oraciones relativas. Por ejemplo, me refiero a un conjunto de cosas de diversos géneros que tiene una cualidad común: lo barato son todas las cosas que existen y que son baratas.
Usted, en cambio...
EL: —Yo, en cambio, necesito un sustantivo para nombrar: el libro barato, la comida barata, los coches baratos, las viviendas baratas. ¡Ah! y me muero de risa cuando algún alumno más despistado dice la barata pensando en la cucaracha.
LO: —Y yo no soporto cuando oigo LO hombre. Me da escalofríos. Como estaba explicando, lo mío es acercarme a una cualidad. Oiga: Lo bueno de los hombres es la bondad.
EL: —Pero vamos a ver, aquí la idea no es de todas las cosas, sino que se está limitando una parte, sólo la parte buena, porque si nos ponemos a hablar de los hombres no terminamos la entrevista.
LO: —Bueno, bueno, no se enfade. Le he dicho que mantengo siempre la misma apariencia exterior, soy siempre LO, pero todavía no le he dicho que tengo cambios de “carácter”. Unas veces valoro más lo abstracto, otras lo colectivo, otras lo limitativo, pero mi parte más folclórica es intensificar, enfatizar. A toda la gente le gusta exclamar, emitir sus emociones a los cuatro vientos: ¡Lo guapa que
estás! ¡Lo rico que es! ¡Lo inteligente que es! ¡Lo tonto que es! En este caso es lo mismo que decir:
¡qué guapa, qué rico, qué inteligente, qué tonto es! También destaco la cantidad: ¡Lo que come este
niño! quiere decir ¡cuánto come este niño!
EL: —Creo que vamos aclarando más las cosas. Ya he oído como usted enfatiza la idea de comparación con adverbios. Dénos un ejemplo.
LO: —¡Bah!, es muy fácil. Veamos: Termine lo antes posible, venga lo más pronto que pueda. Por el camino de la comparación expreso también el modo de hacer algo a la manera de una persona, principalmente famosa, por ejemplo. Así, cuando oiga: Actuaba a lo James Bond, canta a lo Luis Miguel, corrían a lo loco quiero decir a la manera de James Bond, de Luis Miguel, como locos, ¿entendido?
EL: —¡Claro! A pesar de nuestras diferencias, nos echamos una mano. Lo que para mí es imposible expresar, usted lo expresa muy bien. Por ejemplo, si la similitud es con el modo de hacer algo en un país o región y el adjetivo que indica la procedencia geográfica es femenino, no se dice lo sino la. A ver: Se visten a la europea, salen a la francesa, se divierten a la cubana.
LO: —Don EL, quería apuntar otros casos en que los alumnos nos confunden, ¿puede ser?
EL: —¡No faltaba más!
LO: —En oraciones de predicativo con ser, estar y parecer me refiero al atributo anterior, cualquiera que sea su género o número. Por ejemplo: Dicen que Juanita es tartamuda, pero ella no lo es. Aquí no podría sustituirme usted. No se podría decir ella no la es. Con estar y parecer pasa lo mismo. Vea los ejemplos: ¿Los niños están tranquilos? —No lo están. Las
chicas parecen intranquilas. Sí, lo parecen. Se da usted cuenta de que sigo manteniendo la misma apariencia.
LO: —En oraciones de predicativo con ser, estar y parecer me refiero al atributo anterior, cualquiera que sea su género o número. Por ejemplo: Dicen que Juanita es tartamuda, pero ella no lo es. Aquí no podría sustituirme usted. No se podría decir ella no la es. Con estar y parecer pasa lo mismo. Vea los ejemplos: ¿Los niños están tranquilos? – No lo están. Las chicas parecen intranquilas. Sí, lo parecen.
Se da usted cuenta de que sigo manteniendo la misma apariencia. La segunda confusión surge cuando mi colega complemento directo se viste de masculino, singular y se queda con la misma cara que yo.
¡Es un fresco! Podría ponerse otro traje ¿verdad?
EL: —Y ¿cómo los alumnos pueden confundirle con el complemento directo, si él siempre mantiene un lazo fuerte con el sustantivo al que sustituye?
LO: —Sencillamente porque no se fijan, no se dan cuenta de que mi “neutra persona” no puede aparecer con algo concreto. En la frase: Lo leí y me enteré de lo de Clinton, mi “doble” es el primer lo, ya que está claro que está sustituyendo al sustantivo periódico que debe haber sido expresado antes.
Yo soy el segundo lo, que en este caso hablo de “algo” ya conocido por el interlocutor, pero que no queda explícito en el texto, así que cada persona puede pensar lo que quiera.
Hablando de lo de Clinton, uno de los temas que encanta es el cotilleo, y eso se me da de maravilla.
EL: —En este caso usted tiene más suerte que yo. Es más discreto al hablar, como si fuera una incógnita para quien no sepa de lo que se trata. Por cierto, ¿se ha enterado usted de lo de?
LO: —Pues, no estoy bien cierto, ¿se refiere a lo de?
EL: —Bueno, daré por terminada esta entrevista y nos ponemos a cotillear, ¿qué le parece?
LO: —Creo que será lo mejor.
EL: —¡Lo interesante que es conocer el LO!

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Registrado em: 04/01/2011

Bom texto!!!

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Registrado em: 13/01/2012

¡Texto perfecto, súper claro y explica de forma divertida la diferencia entre el artículo neutro y el determinante, genial!

Saludos!!